Más acá del padre
Algunas reflexiones sobre un asunto de actualidad
A nivel mundial, la tasa de natalidad está a la baja y, en algunas regiones, llegando a un límite de sin retorno. Un amigo me contaba que hay países que lanzaron campañas publicitarias para fomentar el interés y revertir la tendencia. ¿Es un asunto de política o un síntoma de la época actual? De cualquier manera, no resulta excluyente si lo uno o lo otro. El asunto no cae -solamente- en un presunto desinterés por la paternidad, sino en si hay algo de su transmisión que ya no opera del mismo modo.
- El psicoanálisis, en sus inicios, es legatario de dos movimientos excepcionales que Freud realiza, no sin dificultades. Por un lado, el abandono de la hipnosis; por el otro, el descubrimiento del padre como causa de la etiología de la histeria. El primero habilitó una praxis que es solidaria del obstáculo, en tanto no es posible recordarlo todo. El segundo situó al padre en el origen de la neurosis en los hijos.
La caída de la etiología paterna, pocos años después, complejiza el estatuto del padre y lo vuelve pregunta. Freud ya no cree en su neurótica, pero tampoco sabrá, a partir de ahí, lo que es un padre. Esto lo confronta con el problema de lo real del origen, aunque de otro modo. Los mitos freudianos son testimonios del choque con esa dificultad: Edipo, Tótem y Tabú, Moisés, ubican al padre como una función ahistórica, anterior a una historia que sólo podemos suponer mítica. La paradoja se escribe en tanto el padre, aunque mítico, se sitúa siempre en el origen de la historia de un sujeto.
- La ley de prohibición del incesto: si el padre es el nombre que testimonia de una prohibición, lo será en tanto haya operado como marca de origen del sujeto rubricando de ese modo un límite radical y al mismo tiempo propiciatorio. ¿Por qué? Porque es lo que permitirá inscribir al sujeto como hijo en una cadena de generaciones. Por eso Freud sostiene que no se puede superar al padre, porque hay en eso de superarlo algo prohibido. La culpa es el afecto distintivo de la renegación de la deuda con el padre, es decir, con la ley que se instaura de aquella prohibición en la que el sujeto se constituye. Por eso decimos que el padre es un nombre de la neurosis, y por eso no se lo puede superar, porque hacerlo está prohibido por la ley.
Lo antedicho no obsta escribir un comienzo que habilite la posibilidad de ir un poco más lejos que él. Un comienzo, un margen de libertad, no sin el padre, aunque sí más allá de él. Ante lo real del origen, un análisis propicia el acto analítico por el que un comienzo habrá de inaugurarse para un sujeto.
- Un problema de actualidad: pienso en una dificultad que es propia a la época actual, que se juega en torno a estas vicisitudes que acabo de plantear, y que ya se escucha en nuestros consultorios. Una dificultad de algunos sujetos en quienes, a nivel del origen, se escucha una especie de mutismo. Y no porque sean sujetos en los que la función paterna no haya operado, o porque no haya del padre de la realidad en sus historias. Lo distintivo en estos casos pareciera jugarse en una deconsistencia, en una especie de flojera ahí donde lo real del origen viene a necesitar del mito para su estructuración. Es decir, un problema que en estos casos se sitúa -lógicamente- en un momento anterior al armado de la neurosis, incidiendo luego en su estructuración. En consecuencia, pienso que algo de lo que la ley transmitía en su anudamiento con el deseo en otras épocas, no lo hace ya del mismo modo.
En estos casos, un rasgo distintivo nos devuelve al punto de partida freudiano, pero con casi ciento treinta años de diferencia. Casos en los que no sabemos lo que es un padre, porque algo de lo real del origen que el mito viene a velar no alcanzó a escribirse como pregunta. Si la neurosis es una pregunta, pienso que en estos casos hay algo de ella que no fue formulado. No estoy diciendo que sea un problema que alguien no quiera tener hijos, digo que la elisión de la pregunta tal vez pueda pensarse como un síntoma distintivo de nuestro tiempo, y que merece ser interrogado. Lo que se escucha no es que no se pueda ir más allá del padre, sino que en estos casos lo que brilla por su ausencia pareciera ser la prohibición de superarlo. Es una hipótesis preliminar. Habrá que seguir pensando preguntas… y consecuencias.
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Esteban Salvia
Marzo de 2026

